domingo, 9 de octubre de 2011

Ukelele (2° parte)


Yo me desvivo por decirte lo más sinceramente posible todo lo que pasa dentro de mí y vos sólo me regalás la imagen de tu cara, con el gesto de “ya lo sabía” que me cautiva aún más.
Es que, Cachorro, vos me gustas, yo creo que ya sabias. Pero necesitaba decírtelo y no encontré mejor momento que éste… ya lo sabias verdad – y asiente con la cabeza- ¿quién te contó?...

Rey, ¿estás vivo?
¿Estás ahí?
¿Rey?
¿Rey?
¿Hola?
¿Hola?
¿Rey?
...

La habitación luce más oscura de día, el color ocre de los sillones la hace envejecer aún más. A veces siento que muero, que ya nadie me puede ver… o que viajo a una dimensión desconocida en donde sólo yo y lo que yo quiero puede coexistir. Pero también me trae recuerdos que no quisiera jamás haber vivido. Una silla de madera, un cuadro con la imagen de la Santacena y yo con mis blue jeans favoritos y una camisa totalmente blanca. Enfrente, él, con expresión de: no te voy a hacer nada, ya sé que te gusto… ¿vos fuiste el que me hablaste por teléfono verdad?... ¿Me querés? Y mi cara de doce años diciendo que sí, con una fuerte agitación dentro de mi cuerpo… "lo querés tocar... ah... y no dijiste que querías pues"... fue la primera vez.

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