domingo, 23 de octubre de 2011

Ukelele (4° parte)


Voy caminando bajo una tenue lluvia de mediados de septiembre, amenaza con transformarse en tormenta pero llevo un paraguas. Me podría detener y guarecerme bajo el paso a desnivel, no lo hago. Siento la necesidad de caminar, me ayuda a pensar en mí… y en vos.

¿Por qué todo tiene que ser tan complicado?, ¿por qué no puede reducirse a un sí o un no? No sé si estás jugando conmigo, no lo creo. Y esa ambigüedad me hace quererte… aún más.

Por lo pronto, llevo más de 90 horas sin verte y desde ayer por la noche he estado tratando de convencerme de que sos malo, te has portado frío en las conversaciones (por internet) que hemos tenido, como si el otro día no hubiera pasado nada.

Lo malo es que mi proyecto “Olvidar al Cachorro” no pasa de un intento, y sé que cuando te vuelva a ver todo lo que he conseguido se borrará automáticamente, cuando vea tu sonrisa me van a dar ganas de gritar que te quiero y darte un abrazo.

Al menos mi húmedo paseo ha servido para darme cuenta que no puedo autoengañarme, aunque quisiera no puedo olvidarte, a veces creo que vos me considerás un enojado, caprichudo y manipulador… y esa costumbre mía de adornar cada palabra de amor que mis labios te susurran no ayuda mucho. Tengo que ser claro, vos mismo me lo dijiste, y quiero hacerlo, sólo que hay un problema: no sé si pueda serlo.

Camino bajo la lluvia, siento gotas en mi espalda, aunque parece que está escampando.

Sólo quiero caminar.

Siento que ya no veo por donde voy, sólo camino.

Sólo camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario