Sentado. En el tronco de un árbol. Los vientos dan una sensación de frío soportable sobre esta pequeña colina, los vientos pasan, despeinan mi pelo. Los vientos... Y frente a mí un hombre se come una manzana. Ve el reloj y espera... y también recibe el viento.
Mientras tanto yo pienso en vos Cachorro.... otra vez... a pesar de que ya hablamos, a pesar de que ya me dijiste con una sonrisa en los labios que jamás pasaría nada entre los dos... a pesar que te prometí jamás volver a pensar en vos.
De repente llega una mujer de falda y se para tras el hombre que ya se ha comido la manzana... él no la percibe y ella lo contempla como si le quisiera decir algo... sí, así como yo te veo cuando estás dormido, con los mismos ojos empapados en lágrimas, con el mismo sentimiento, con el mismo ¿amor?
A los minutos el hombre se da cuenta que ella está allí, se para, de da un frío abrazo y un beso... es allí dónde yo me pierdo en mis locuras... ¿cómo habría sido nuestro primer beso? ¿De qué habríamos hablado al cumplir cinco meses de novios?... pero el beso de la pareja fue corto, ella empieza a hablar y él la toma de las manos. Hablan quedito, como si tuviesen miedo que el viento se lleve las palabras... al rato ella se suelta, da media vuelta y se va... el hombre no la sigue, simplemente se vuelve a sentar, saca otra manzana y la come, con la mirada perdida, hacia el horizonte.
¿Por qué son tan complicados los seres humanos?, ¿por qué no simplemente nos dejamos ser... sin pensar? A veces tenemos el amor a nuestras puertas, y lejos de aprovecharlo dejamos que se lo lleve el viento... a veces el amor no es más que una invitación a una efímera felicidad, el problema es que nosotros padecemos de una eterna preocupación... y es así como dejamos escapar el sentimiento más sublime que somos capaces de sentir.
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